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Seguridad y datos

Quién ve qué en tu colegio.

Un colegio guarda datos de menores, de salud y, a veces, resoluciones judiciales. La regla de Auladia es que cada persona ve el mínimo que necesita para hacer su trabajo, y que el acceso a un dato delicado queda registrado.


Cada uno ve lo que le toca.

No son pantallas ocultas. La base de datos comprueba cada consulta, y si alguien no tiene permiso para ver un dato, el dato no aparece. Elige a una persona del colegio inventado y mira qué ve de Pol, un alumno de 5.º con los padres separados.

Míralo como

Se muestra la persona elegida.

Qué ve cada persona del colegio sobre Pol
Sobre Pol DirectoraTutora de 5.º AMonitora de comedorMadre de PolPadre de Pol, separado
El informe de evaluación Sí Sí Lo escribe ella. No Sí Sí
Los datos de salud Con segundo factor Y la consulta queda registrada. No Ningún docente los ve. Solo la dieta La que hace falta para servir la comida. Sí Sí
Los recibos Sí No No Los suyos No ve los del padre. Los suyos No ve los de la madre.
La tutoría que ha pedido la madre Sí Sí No Sí No Puede pedir una por su cuenta.

El menor

El docente
Ve a los alumnos a los que da clase. Cuando un alumno cambia de grupo o se da de baja, deja de ver la ficha de ese alumno.
Salud y resoluciones judiciales
Los datos de salud, los informes psicopedagógicos y las resoluciones judiciales no los ve ningún docente. Quien puede consultarlos lo hace con verificación en dos pasos, y cada consulta queda registrada.
Las conversaciones
Ningún docente puede mantener una conversación privada con un alumno menor: el tutor legal está siempre en copia, o la conversación es de grupo.
Una queja
Si la dirección tiene que leer una conversación por una queja o para proteger a un alumno, lo hace indicando un motivo, hilo a hilo, y queda en el registro.
Denunciar y bloquear
Quien recibe un mensaje fuera de lugar puede denunciarlo, o denunciar la conversación entera. La denuncia va a la dirección del colegio, no a Auladia: la dirección la lee, y queda registrado, y decide una sola vez si oculta el mensaje, avisa a quien lo escribió, le restringe la escritura unos días o la desestima. Quien es parte de una denuncia no puede resolverla. Una familia también puede silenciar o bloquear la conversación con un docente, y un docente puede bloquearla indicando el motivo; de cada bloqueo, la dirección recibe el aviso. El canal con secretaría no se bloquea nunca.
A los 14 años
A partir de los 14, el alumno puede tener cuenta propia, sin ver nada de la economía familiar.
A los 18 años
La cuenta pasa a ser del alumno, sola, el día que los cumple. Decide, tutor a tutor, si los padres pueden seguir viendo sus datos y, aparte, si pueden hacer trámites en su nombre. Por defecto, ni una cosa ni la otra, y puede retirarlo cuando quiera. Quien paga sigue viendo sus recibos.
Guía: RGPD y menores de 14 años en el colegio

Tu cuenta es tuya.

Las familias, y los alumnos a partir de los 14 años, pueden eliminar su cuenta desde la app o desde la web. El acceso se retira al instante, y ningún camino vuelve a abrirlo. El personal del centro lo pide al centro, que tramita la baja.

Los datos que tiene el colegio son otra cosa: la petición de supresión llega a la dirección de cada centro, que tiene un mes para responder y conserva lo que la ley le obliga a conservar, como el expediente académico.

Las familias separadas

Cada progenitor tiene su acceso, sus avisos y sus recibos. Si pagan la mitad cada uno, cada uno recibe el suyo y no ve el del otro. El reparto se hace al céntimo: las dos partes suman exactamente la cuota.

Una orden de alejamiento o una restricción de recogida se registra con la referencia y la fecha. Según lo que diga la resolución, la persona deja de ver los datos del menor, de recibir avisos o de poder recogerlo. El sistema nunca revela que hay una restricción: la respuesta es la misma que si el dato no existiera.

En la puerta, la conserjería sabe quién puede recoger a cada alumno. Si alguien no puede, lo sabe sin conocer el motivo.

Guía: familias separadas en el colegio

Cada acceso delicado queda escrito.

Cuando alguien del personal consulta el teléfono de una familia por una emergencia, la dirección recibe el aviso y lo ve en el registro: quién, de qué alumno, el motivo y cuándo, y lo marca como revisado. También queda escrito quién ha cambiado lo que puede hacer cada rol del centro.

«Accesos de emergencia» en el ordenador de la directora: cada vez que alguien del personal ha consultado el teléfono de una familia por una emergencia, quién, de qué alumno, el motivo y cuándo. Uno del viernes a las 11:18 (un golpe en la cabeza en el patio), revisado por la directora; otro del jueves a las 16:52 (nadie había venido a recoger al alumno), pendiente (la pantalla está en catalán). «Accesos de emergencia» en el ordenador de la directora: cada vez que alguien del personal ha consultado el teléfono de una familia por una emergencia, quién, de qué alumno, el motivo y cuándo. Uno del viernes a las 11:18 (un golpe en la cabeza en el patio), revisado por la directora; otro del jueves a las 16:52 (nadie había venido a recoger al alumno), pendiente (la pantalla está en catalán).

Cómo lo probamos.

Con cada cambio del programa, una batería de pruebas comprueba que ningún colegio puede ver los datos de otro. Y antes de cada versión nueva, una pasada de pruebas entra con cada rol de un colegio de prueba y repasa lo que tiene que poder hacer y lo que no.

También lo hemos probado con un colegio inventado muy grande: 3.301 alumnos y 70.902 recibos.

21.900
llamadas a las 448 funciones del sistema intentaron leer datos de otro centro en la última revisión completa. Ninguna devolvió nada.
398
situaciones del colegio, rol a rol, en cada versión nueva.
343
de esas situaciones son cosas que alguien NO tiene que poder hacer, y se comprueba que no puede.

Son pruebas, no clientes: todavía no hay ningún colegio usando Auladia en producción.

Dónde están los datos.

La producción está preparada en Amazon Web Services, en una región de la Unión Europea, y las copias cifradas van a otra región de la Unión Europea. Los campos más delicados (documento de identidad, cuenta bancaria, salud y resoluciones judiciales) van cifrados con una clave propia de cada colegio.

Las copias de seguridad caducan en 30 días como máximo. Dirección, secretaría y administración entran con verificación en dos pasos, las sesiones del personal se cierran solas y los archivos que suben las familias pasan por un antivirus.

No usamos los datos de tu colegio para entrenar ninguna inteligencia artificial. Auladia no usa ninguna.

La producción está preparada, pero no en marcha: se pone en marcha con el primer colegio, y todavía no hay ninguno.

Tú eres el responsable. Nosotros, el encargado.

Los datos del colegio son del colegio. Lo regula un contrato de encargo del tratamiento, que firmamos antes de cargar ningún dato real, con la lista de proveedores que intervienen.

Si el colegio deja el servicio, se lleva todos sus datos en archivos abiertos: las tablas en CSV y JSON con la descripción de cada campo, las facturas, los recibos, los boletines y los certificados en PDF, los registros de VERI*FACTU, los ficheros de las remesas tal como fueron al banco, los documentos y las fotos. La dirección lo pide desde la pantalla de exportación y lo descarga por un enlace temporal. Después, los datos se borran, salvo lo que la ley obliga a conservar.

Si la descarga de un paquete muy grande se corta, vuelve a empezar: cada enlace admite cinco descargas en 24 horas, y se puede crear otro.

Próximamente

Esquema Nacional de Seguridad
Muchas de las medidas ya están aplicadas (verificación en dos pasos, registro de accesos, cifrado, mínimo privilegio). La certificación es el paso formal siguiente.
Auditoría de accesibilidad de la app
La haremos antes de llegar a los centros públicos.
Compromiso de disponibilidad
Lo publicaremos cuando podamos medirlo en producción.
Toda la hoja de ruta

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En la demo entras como directora, como tutora y como madre, y ves qué ve cada uno.

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